domingo, 7 de marzo de 2010

Pisa

La Plaza de los Milagros: Edificios que la componen y su distribución. (Utiliza un mapa para situarlos).







Aquí dejo una vista 3D della piazza dei miracoli, así como una foto en la que se nos indican los nombres y las partes de la misma y un vídeo en el que se nos muestra desde dentro.






La CATEDRAL:


Época de su construcción. Planta y alzado de la misma. La cubierta. La decoración interior.


 Esta dedicada a dedicada a la Asunción de la Virgen y posee cinco naves con un transepto de tres naves. Se empezó a construir en 1064 por el arquitecto Buscheto y originó el distintivo estilo románico pisano en arquitectura y fue consagrada en 1118.

La fachada, de mármol gris y piedra blanca con discos de mármol coloreado fue construida por el maestro Rainaldo, como se indica en una inscripción sobre la puerta central: Rainaldus prudens operator.
Las enormes puertas principales, de bronce se realizaron en los talleres de Giambologna pero en el pasado los visitantes entraban por la Porta di San Ranieri (Puerta de san Rainiero), en frente de la Torre Inclinada. Realizada alrededor de 1180 por Bonanno Pisano, esta puerta está actualmente desplazada de su ubicación original al lado opuesto del Baptisterio cuando se erigieron las puertas de Giambologna.
Por encima de las puertas hay cuatro filas de galerías abiertas con estatuas en lo alto de la Virgen con Niño y, en las esquinas, los Cuatro evangelistas. Una de estas galerías contiene la tumba de Buscheto.
El interior está cubierto de mármol blanco y negro y tiene una techumbre dorada y una cúpula con frescos. Fue ampliamente redecorada después de un incendio en 1595, que destruyó la mayor parte de obras de arte medievales.

El techo de artesonado de la nave fue reemplazado después del incendio de 1595. La techumbra actual, decorada con oro, muestra el escudo de armas de los Medici.

De planta de cruz latina, tiene una nave central y cuatro naves laterales que conducen a un transepto bajo, muy sobresaliente, que también dispone de naves laterales y una cúpula en el crucero. El edificio destaca, en especial, por su decoración exterior de mármol que, entre el ábside y la fachada, se dispone en tres registros delimitados por cornisas en función de los diferentes volúmenes de la estructura (nave central, laterales y tribunas). Encontramos, de forma sucesiva, una serie de grandes arcadas ciegas, un nivel de pilastras y, por último, otra sucesión de arquería. El conjunto se completa con rosetas e incrustaciones de mármoles policromos. El registro de las arcadas superiores se halla en el primer nivel de la fachada occidental y cuenta con tres aberturas. Encima se ubican cuatro galerías de logias sostenidas por finas columnas.






· El Ábside: Comenta el mosaico que recubre el ábside. ¿De qué estilo es?




Los mosaicos del interior muestran una fuerte influencia bizantina.




El impresionante mosaico, del ábside, de Cristo en majestad, flanqueado por la Virgen y san Juan Evangelista, sin embargo, sobrevivieron al incendio. Recuerda a los mosaicos de la iglesia de Monreale, Sicilia. Aunque se dice que el mosaico era obra de Cimabue, sólo la cabeza de San Juan es obra de este artista (1302) y fue su última obra, puesto que murió en Pisa ese mismo año. La cúpula, en el crucero de la nave con el transepto, fue decorada por Riminaldi mostrando la ascensión de la Virgen. Se cree que Galileo formuló su teoría sobre el movimiento de un péndulo al ver el balanceo del incensario (no es actual) que colgaba del techo de la nave.







· El Púlpito de Giovanni Pisano: Describe los elementos del mismo. (Puedes hacer un pequeño comentario de la familia de Nicola y Giovanni Pisano, padre e hijo respectivamente).





El elaborado púlpito tallado (1302-1310), que también sobrevivió al fuego, es obra de Giovanni Pisano y es una de las obras maestras de la escultura medieval. Fue almacenado durante la redecoración y no se redescubrió e instaló de nuevo hasta el año 1926. El púlpito está apoyada en columnas lisas (dos de las cuales están montadas sobre esculturas de león) en un lado y en el otro por cariátides y un telamón: este último representa a San Miguel, los Evangelistas, las cuatro virtudes cardinales flanqueando a la Iglesia, y una representación franca y naturalista de un Hércules desnudo. Un plinto central con las artes liberales apoya a las cuatro virtudes teologales.
La reconstrucción actual del púlpito no es la correcta. Hoy está no en la misma posición original, que era cerca del altar principal, y la disposición de las columnas y los paneles no son los originales. También las escaleras originales (quizá en mármol) se han perdido.


Nicola y Giovanni Pisano, padre e hijo, son dos arquitectos y escultores italianos considerados como los más importantes del Gótico y como precedentes de la escultura renacentista como lo fue Giotto para la pintura. Trabajaron juntos pero su estilo es diferente. Nicola fue también maestro de Arnolfo di Cambio, que trabajó como colaborador para él.
Su principal aportación fue la vuelta a las formas clásicas de esculpir, sobre todo gracias a la influencia que sobre ellos tuvo el descubrimiento del Sarcófago Phaedra en el Camposanto de Pisa. Dotan a la escultura de movimiento, expresividad y volumen. Ambos son maestros de la narración y la composición, y juegan en sus representaciones con la luz y la oscuridad mediante el bajo, medio y alto relieve (relieve ático). Pero también destacan a la hora de realizar escultura en bulto redondo.



 
 
El BAPTISTERIO:





Época y etapas de su construcción. Planta y alzado de la misma. La cubierta.









El redondo edificio románico se empezó a mediados del siglo XII: 1153. Se construyó en estilo románico por un arquitecto conocido como Deustesalvet. La construcción, sin embargo, no terminó hasta el siglo XIV, cuando la loggia, la planta superior y la cúpula fueron añadidos en estilo gótico por Nicola y Giovanni Pisano. 

Es el baptisterio más grande de Italia. Su circunferencia mide 107,25 metros. Contando la estatua de san Juan Bautista (atribuida a Turino di Sano) en la parte superior de la cúpula, es incluso unos centímetros más alto que la Torre Inclinada.



El portal, que queda frente a la fachada de la catedral, está flanqueado por dos columnas clásicas, mientras que las jambas interiores están ejecutadas en estilo bizantino. El dintel está dividido en dos pisos. El inferior representa varios episodios de la vida de san Juan Bautista, mientras que el superior muestra a Cristo entre la Virgen y san Juan Bautista, flanqueados por ángeles y evangelistas.

La inmensidad del interior es impresionante, pero es sorprendentemente sencillo y carece de decoración. Tiene también una acústica destacada.





· El Púlpito, obra de Nicola Pisano. ¿Serías capaz de comentar las diferencias entre los dos púlpitos? ¿En qué se diferencia la obra de Nicola (el padre) de la de Giovanni (el hijo).



El púlpito fue esculpido entre 1255 y 1260 por Nicola Pisano, padre de Giovanni Pisano, el artista que realizó el púlpito de la catedral. Las escenas del púlpito, y especialmente la forma clásica del Hércules desnudo, son buen ejemplo de las cualidades de Nicola Pisano como el más importante precursor de la escultura renacentista italiana al restablecer las representaciones antiguas. Por lo tanto, las investigaciones sobre el renacimiento italiano normalmente comienzan con el año 1260, el año en que Nicola Pisano fechó su púlpito.

Giovanni mostró en su obra gran originalidad al no colocarla, como era usual, adosado a la pared. Mostró el lenguaje de la representación artística así como cierto "horro vacui" recargando su obra para no dejar ningún espacio vacío.

En esta obra, Nicola optó por representar la Natividad con la figura reclinada de la Virgen dominando toda la escena, seguida por la repetición inmediata de la cabeza y la figura de la Virgen de la Anunciación, que crea un poderoso foco de atención en el centro. La firme solidez de las figuras rivaliza con una viva preocupación por las cualidades decorativas: la articulación y la solidez de los cuerpos quedan ocultos bajo los ropajes con nítido modelado de los pliegues que cuelgan. Las personificaciones de las Virtudes muestran una mezcla de figuras de estilo francés y de diseños clásicos, como el contraposto de la figura de la Fortaleza.




En la escena de la Crucifixión nos topamos con un aumento de la gestualidad, el dramatismo y el peso de los cuerpos que genera realismo e induce a una sensación de profundidad. El trabajo de Nicola Pisano es reconocido con gran admiración, pues en todas las escenas existe una claridad similar en la estructura compositiva y en la disposición de las figuras, con el diseño de poses y atuendos repetido una y otra vez. Además, cada relieve se distingue de las molduras de los marcos y, a su vez, éstos se separan entre sí por medio de columnas lisas.









LA TORRE:



Época de construcción y el problema de su inclinación.






La Torre inclinada de Pisa es el campanario de la catedral. Fue construida para que permaneciera en posición vertical pero comenzó a inclinarse tan pronto como se inició su construcción en agosto de 1173. La altura de la torre es de 55,7 a 55,8 metros desde la base, su peso se estima en 14.700 toneladas y la inclinación de unos 4° extendiéndose 3,9 m de la vertical. La torre tiene 8 niveles, una base de arcos ciegos con 15 columnas, 6 niveles con una columnata externa y remata en un campanario. La escalera interna en espiral tiene 294 escalones.

Debido a que sus cimientos solamente tienen unos insuficientes 3 metros de profundidad, el suelo comenzó a ceder y ha seguido haciéndolo desde entonces.




El proceso de su total construcción hasta sus actuales 56 metros de altura abarca más de dos siglos, en los que se tomaron medidas para corregir la inclinación —con diferente éxito— y evitar su derrumbamiento.



Podríamos resumir en varias etapas su construcción y los intentos de corregir la inclinación sobre la marcha:



•Los tres primeros pisos de la torre se construyeron entre 1173 y 1178 y ya entonces empezaron a hundirse hacia el norte. La construcción se paraliza.

•En 1272 se reanuda la construcción cuando presenta una inclinación al norte de 0,2 grados fuera de verticales. En 1278 se alcanza el séptimo nivel haciendo un lado más alto que el otro con el fin de nivelar la inclinación, pero lo que se consigue es que la torre pase ahora a inclinarse hacia el sur con una inclinación de cerca de un grado. La construcción se detiene.

•En 1360 la inclinación ha aumentado hasta los 1,6 grados. En los trabajos del campanario se busca corregir la inclinación agregando seis escalones desde la séptima cornisa hasta el campanario por el lado sur y agregando solamente cuatro por el lado norte. La torre se inclina todavía más.

•En 1370 la torre se completa oficialmente.


¿Cómo se ha resuelto en los últimos años su continua inclinación?



Hubo otros esfuerzos infructuosos por enderezar la torre y que en realidad la terminaron hundiendo más. En 1838 la caminería que circunda la base de la torre terminó inundándose por agua subterránea y ocasionó un mayor hundimiento. En 1934 Benito Mussolini mando reforzar las paredes sellando el interior y se obtuvo como resultado un desastroso hundimiento de más de 30 cm.




Estando ya en una inclinación crítica y en grave riesgo de colapsar no sólo por su ángulo sino por su propio peso, la torre fue cerrada al público en 1990, y el gobierno convocó a un grupo internacional de especialistas, ingenieros y matemáticos, para lograr estabilizar la torre sin que perdiera su inclinación.



Se siguieron soluciones temporales como la de colocar 630 toneladas de plomo en el lado norte a fin de contrarrestar el empuje de la torre, como la de intentar reforzar el subsuelo del lado hundido con la inyección de nitrógeno líquido y como la de remover rocas delsubsuelo y colocar barras de hierro en su lugar. Todas con resultados nada deseables.



Finalmente en 1999 se logró estabilizar la torre mediante la remoción controlada de parte del subsuelo en el lado norte y se hizo retroceder la torre hasta la inclinación que había tenido en 1838. También se instaló un complejo sistema de monitoreo que permite la medición milimétrica del comportamiento estructural de la torre.



El 16 de junio de 2001 se volvió a abrir al público.

martes, 16 de febrero de 2010

Gótico

· ¿Dónde surge? ¿Cuál es su expansión por Europa?


El arte gótico es un estilo que se desarrolló en Europa occidental durante los últimos siglos de la Edad Media, desde mediados del siglo XII hasta la implantación del Renacimiento (siglo XV para Italia, y bien entrado el siglo XVI en los lugares donde el gótico pervivió más tiempo). Se trata de un amplio período artístico, que surge en el norte de Francia y se expande por todo Occidente, que era cercano a la tradición clásica en Italia (aunque al norte se acoge uno de los ejemplos más paradigmáticos, como la catedral de Milán).

El arte gótico propiamente dicho coincide en el tiempo con la plenitud y la crisis de la Edad Media. Se suele indicar que frente al arte románico (que refleja una sociedad ruralizada de guerreros y campesinos), el gótico coincide con el máximo desarrollo de la cultura urbana donde aparece la burguesía, las universidades y el florecimiento de las órdenes religiosas.

La renovación de las catedrales y su convergencia al estilo gótico coincidió con esa época de plenitud mencionada.

Una vez desarrollada especialmente en Francia, abarca en su expansión los países de Alemania, España y Portugal, Inglaterra, Flandes (hoy Bélgica) y Suecia. En este desarrollo, Italia, donde la tradición de las formas arquitectónicas generadas por el Imperio Romano era muy intensa, resistió la penetración gótica, que fue generalmente débil. Pero a Italia, por una particular aversión del gran pintor Rafael Sanzio o Santi hacia las formas que analizamos, se debe el calificativo de gótico con que conocemos tales producciones. Pues en un informe oficial que, como conservador de las ruinas imperiales, dirigió al papa León X, queriendo despreciar tan hermosa expresión del arte medieval la calificó como obra de bárbaros godos, y de ahí el término gótico que había de perpetuarse.





Características de la ARQUITECTURA GÓTICA: Planta y Bóvedas (la Bóveda de crucería).

La arquitectura Gótica se caracterizaba por tres elementos clave: la bóveda de crucería, el arco ojival y los arbotantes.

Tiene tres características generales:

-Verticalidad: Los edificios tienden a la altura. Tienen un sentido simbólico de ascensionalidad, de llegar al cielo.


-Luminosidad: Espacios interiores muy luminosos y coloristas. Se debe al predominio de los vanos con vidrieras sobre los muros. La luminosidad coloreada pretende representar las sensaciones de una Jerusalén celestial.

-Naturalismo: Los elementos escultóricos imbricados en la arquitectura suelen ser bastante naturalistas: follajes, hojas y animales en la decoración de los capiteles.
Elementos constructivos y decorativos


Bóveda:

La bóveda de crucería está constituida por el cruce de dos arcos ojivales que se apoyan, sobre cuatro puntos de soporte, en columnas o pilares. De este modo todo el peso de la cubierta se concentra en unos pocos puntos y no descansa directamente sobre los muros de la iglesia.

La necesidad de crear amplios espacios cubiertos motivó hallar un sistema constructivo que, manteniendo, e incluso reduciendo el grosor de muros y contrafuertes, consiguiera ampliar este volumen interior: es la arquitectura gótica, que permitió aligerar el peso de las cubiertas mediante el equilibrio de las fuerzas verticales y horizontales para que se contrarresten entre si. El peso de la bóveda se trasmitirá a los cimientos a través de los pilares, interviniendo apenas los muros que sólo servirán de cerramiento del espacio arquitectónico.




Planta:
 
 
Además de mantener algunas plantas de la arquitectura románica: la de cruz latina, con girola o sin ella pero con los brazos poco salientes y con los ábsides o capillas absidiales frecuentemente poligonales. Y en las iglesias menores o populares se adopta como planta más común la de cruz latina o la rectangular y con un solo ábside poligonal en la cabecera.
 
Y también una planta que carece de crucero de brazos salientes (aunque no deja de ostentarse más o menos la simbólica cruz de enmedio), el templo de salón presenta una disposición basilical y posee, como mínimo, tres naves de igual altura y, por consiguiente, un sistema de iluminación lateral. Los espacios interiores son amplios y desahogados, abarcables con una sola mirada y tremendamente unitarios, de ahí que parezcan o tengan el aspecto de un gran salón.
 
. ¿Cómo resuelven los arquitectos góticos el problema de los empujes de la bóveda?


 
 
Para soportar el empuje del peso de las bóvedas, en vez de construir gruesos muros como se realizaba en el románico, en el que los contrafuertes adoptaban la forma de pilares adosados exteriormente al muro, con un ancho creciente en su base; los arquitectos góticos idearon un sistema más eficiente: los contrafuertes con arbotantes. Los contrafuertes se separan de la pared, recayendo el empuje sobre ellos por medio de un arco de transmisión denominado arco arbotante. Todavía se puede alcanzar una mayor resistencia colocando a continuación un segundo contrafuerte. Los arbotantes también cumplen la misión de albergar los canales por donde descienden las aguas de los tejados y evitar así que resbalen por las fachadas.




Por un lado, la disposición de estos machones transversales permitía hacer fachadas no portantes, esbeltas, con enormes huecos. Por otra parte, al conectar los contrafuertes por medio de arcos arbotantes a la estructura principal se ganaba brazo de palanca y se liberaba espacio para situar naves laterales, paralelas a la nave principal.



Los botareles y demás contrafuertes se decoran, montando pináculos sobre ellos para que tengan más peso y resistencia, logrando así con estos remates el doble fin constructivo y estético.



El sistema de arbotantes y contrafuertes de las iglesias góticas constituye un elemento característico que embellecen el exterior de los edificios, pero a la vez, ponen de manifiesto la propia fragilidad estructural, ya que sujetan el edificio a modo de apuntalamiento externo.


· El muro gótico: Las ventanas y vidrieras.


La reducción de la estructura sustentante al mínimo imprescindible permitió abrir grandes huecos en los muros de las fachadas. Los artistas de la época pudieron dar rienda suelta a su imaginación creando un arte desconocido hasta la fecha.




Las ventanas del periodo de transición suelen ser como las románicas de arco apuntado. Pero luego se ostenta el verdadero ventanal gótico amplio y decorado en su parte superior con hermosos calados de piedra, los cuales se forman de rosetoncillos combinados, siempre sostenidos por columnillas o parteluces. En el siglo XIV se complica la tracería multiplicándose los rosetoncitos y adelantando ya el XV se combinan las líneas formando curvas serpenteantes constituyendo el calado flamígero.



Una cosa parecida se observa en los grandes rosetones que se colocan en lo alto de las fachadas: al principio, toman la forma radiante y sencilla aunque en iglesias suntuosas es algo más complicada. Se multiplican los adornos de la rosa en el siglo XIV y en el XV llega a ser la tracería un verdadero laberinto de curvas enlazadas. No faltan en todas las épocas sin embargo ventanas menores de traza más sencilla y pequeños aljimeces. Ventanas y rosetones suelen cerrarse con magníficas vidrieras polícromas e historiadas donde a su modo se ejercita el arte pictórico monumental ya que apenas le dejan espacio para su desarrollo los escasos lienzos de pared que median entre los referidos vanos en las iglesias suntuosas. Pero en las más humildes se sustituyen las vidrieras por láminas de piedra translúcida y aun tal vez por encerados.




El Arco apuntado: Las puertas y ventanas de los edificios góticos.


 
 
 

 


El arco apuntado es uno de los elementos técnicos más característicos de la arquitectura gótica y vino a suceder al arco de medio punto, propio del estilo románico. El arco apuntado, a diferencia del arco de medio punto, es más esbelto y ligero por transmitir menores tensiones laterales, permitiendo adoptar formas más flexibles, resulta más eficaz, pues gracias a su verticalidad las presiones laterales son menores que en el arco de medio punto, permitiendo salvar mayores espacios. Durante el gótico el arco apuntado mostró variantes
 









En las puertas y la fachada despliega el arte gótico toda su magnificencia y su concepción teológica. La portada gótica admite la misma composición fundamental de forma abocinada, que la románica pero se multiplican las arquivoltas y se añade una mayor elevación de líneas con más riqueza y finura escultórica guardando siempre en arcos y adornos la forma propia del nuevo estilo. Encima de la puerta suele colocarse un elevado gablete.
 
 
 


· Pon algunos ejemplos de edificios góticos en Florencia y Siena.
 
 

Entre ellos destacan:






En Florencia:







- Palazzo Vechio: ha tenido diferentes nombres, dependiendo de los cambios políticos que se producían en Florencia. Al principio se llamaba Palacio de la Señoría, después, Palacio de los Priores, luego, Palacio Ducal y, hoy, Palacio Viejo. Fue construido entre 1299 y 1314 para dar un lugar digno a los cargos máximos del gobierno de la ciudad: El “Gonfaloniere” de Justicia y los “Priores” de las Artes, representantes de los gremios que habían obtenido el poder en 1282.


























-Basílica de la Santa Cruz: La edificación comenzó en 1294. Es la iglesia franciscana más grande del mundo. Subvencionada por el pueblo y la República florentina, se construyó sobre la base de una pequeña iglesia, cercana a las murallas de la villa, edificada en 1252 por los franciscanos poco después de la muerte de San Francisco.










 
En Siena:








El Palacio Comunal (Palazzo Pubblico): se encuentra en la Piazza del Campo, que tiene forma de abanico. Este Ayuntamiento data del siglo XIV. Su construcción comenzó en 1297 y su propósito original era albergar el gobierno republicano. El exterior de la estructura es un ejemplo de arquitectura medieval italiana con influencia gótica.



















-Il Duomo di Siena: esta catedral fue construída en tre los años 1215 y 1263 sobre el sitio de una estructura más antigua. Tiene la forma de una cruz latina con un crucero, un duomo y un campanario. La base del duomo es octagonal y sólo se hace circular encima de las columnas de apoyo.
















 






· La escultura gótica: Características.









La pintura y la escultura góticas tenían como función primordial, en un principio, la decoración de las iglesias (portadas, gárgolas, capiteles...). Por ello, su temática era generalmente religiosa.
Pero el desarrollo de la vida urbana y la aparición de una nueva burguesía con gran poder económico dieron lugar a la creación de obras con temática no religiosa que tenían compradores laicos.
Poco a poco las obras artísticas empezaron a embellecer no sólo las iglesias sino también las mansiones y los palacios de nuevas ciudades.





 
 
La escultura gótica es mucho más realista qeu la románica, tanto en los vestidos como en los rostros. Los personajes son más humanos y tienen las proporciones reales del cuerpo; los rostros reflejan sentimientos y en algunos casoso, como en las figuras de las tumbas, son verdaderos retratos.
Por último, los personajes que se representan en las esculturas también adquieren un nuevo volumen y se les empieza a dotar de un cierto movimiento.
La importancia de la escultura como arte independiente se evidenció en la existencia de obras de autor, es decir, en la aparición de esculturas o retratos atribuídos a artistas conocidos, que tenían gran prestigio, entre los que destacan Nicolás y Giovanni Pisano, Juan de Lieja y Claus Sluter. 
 
 
 
 
· La pintura gótica: Antecedentes y Características.
 




Hubo un paso precedente a la pintura gótica, que fue, en el siglo XIII, la pintura del duecento. Y esta proviniente, a su vez de una fusión de las tradiciones del arte bizantino, que fue la forma de pintar más extendida en la Italia medieval, con los primitivos estilos paleocristianos y la herencia del arte clásico.
 
La estructura de las nuevas iglesias góticas, que sustituía parte de los muros por grandes ventanales, redujo mucho el espacio para la pintura. Por ello se generalizó la pintura sobre madera: tablas o retablos.
 




Muchas de estas tablas eran encargadas por la propi
Iglesia, pero también por instituciones (gobiernos municipales, gremios, etc.) o por nobles o burgueses para demostrar su fe religiosa. A menudo, la figura del donante aparecía representada en un extremo de la pintura.
 
Las tablas solían colocarse detrás de los altares de las iglesias y podían alcanzar gran tamaño y complejidad. A menudo se unían dos o tres tablas para formar un díptico o un tríptico. se representaban escenas de la historia sagrada sobre un fondo muchas veces dorado.
 
También fueron numerosas las miniaturas que adornaban los libros sagrados, las crónicas y los retratos. Es en estas pinturas que ilustraban los libros, muy coloristas y de gran belleza y perfección, donde se pueden encontrar imágenes de la vida cotidiana que reflejan aspectos de la sociedad urbana y campesina.





Evolución de la pintura Gótica


La característica más evidente del arte gótico es un naturalismo cada vez mayor, frente a las simplificadas e idealizadas representaciones del románico. Se considera que esta característica surge por vez primera en la obra de los artistas italianos de finales del siglo XIII, y que marcó el estilo dominante en la pintura europea hasta el final del siglo XV. La pintura gótica se aproxima a la imitación a la naturaleza que será el ideal del renacimiento, incluyendo la representación de paisajes, no obstante, sigue siendo poco usual. Se desprende de los convencionalismos y amaneramientos bizantinos y románicos, pero no toma como ideal de belleza el arte griego ni romano antiguo. Por lo mismo, aunque dicha pintura es un verdadero renacimiento, se distingue de la propiamente llamada del Renacimiento clásico en que no cifra, como ésta, su perfección en la belleza de las formas exteriores (que, aun sin descuidarlas, resultan, a veces, algo incorrectas en la pintura gótica) sino, sobre todo, en la expresión de la idea religiosa y en dar a las figuras cierto sabor místico y eminentemente cristiano. A pesar de ello, también ha de decirse que es en este momento en el que comienza la pintura profana, esto es, la pintura en que los temas ya no son siempre religiosos.





Patética expresión de dolor en uno de los ángeles del Llanto sobre el cuerpo de Cristo, pintura mural realizada por Giotto (h. 1266-1337) en la Capilla de los Scrovegni de Padua.En el gótico, en correspondencia con las nuevas tendencias filosóficas y religiosas (recuperación de la filosofía de Aristóteles a través del averroísmo, humanismo de San Francisco de Asís) se tendió a aproximar la representación de los personajes religiosos (los santos, los ángeles, la Virgen María, Cristo) en un plano más humano que divino, dejándoles demostrar emociones y sentimientos (placer, dolor, ternura, enojo), rompiendo el hieratismo y formalismo románico. El artista gótico busca su inspiración en la vida. Hay mucho sentimiento en las obras góticas. Paralelamente, la cultura burguesa demanda una nueva elegancia dentro del arte. Hay más detalles narrativos, más frescura, color, luminosidad,... que se logran con técnicas más refinadas.



En el principio del periodo gótico, el arte se producía principalmente con fines religiosos. Muchas pinturas eran recursos didácticos que hacían el cristianismo visible para una población analfabeta; otras eran expuestas como iconos, para intensificar la contemplación y las oraciones. Los primeros maestros del gótico conservaban la memoria de la tradición bizantina, pero también crearon figuras persuasivas, con perspectiva. En efecto, se produjeron lentos avances en el uso de la perspectiva y de otras cuestiones técnicas en pintura en cuanto al tratamiento de los soportes (que permiten la mayor difusión de un arte mobiliar), los pigmentos y los aglutinantes.

domingo, 31 de enero de 2010

Románico

Origen y evolución:



 

(pequeña introducción al románico)


La arquitectura románica es el opus romanum desnaturalizado, es el hallazgo en aquélla de formas, diseños y elementos constructivos ya utilizados por los romanos en sus edificios clásicos. Cabe apuntar esto en relación con la extendida adopción de la planta basilical, de la exedra transmutada luego en ábside, del arco de medio punto, de la bóveda de cañon y de la cúpula, entre otros aspectos.

El término románico se aplicó originariamente a la arquitectura, si bien trascendió no sólo a las demás artes sino a toda la cultura; incluso fue más allá para abarcar bajo tal denominación la organización social, la forma de vida, la religiosidad y, en general, todo cuanto representa una época. Es la llamada época del Románico o los siglos del Románico. Son éstos los siglos XI y XII.


Este acotamiento cronológico no es riguroso ni aplicable a todos los lugares. Las primeras manifestaciones de una nueva forma de arquitectura que podría encajar en los cánones más o menos laxos del románico se dieron ya en algunas regiones de Europa como Lombardía en el siglo X, mientras que en las zonas más rezagadas no se abandonó este modo de construir edificios hasta bien entrado el siglo XIII. Por otra parte la transición del estilo románico a su sucesor, el gótico, no fue brusca sino evolutiva, de forma que existen obras de principios de la decimotercera centuria que participan de rasgos de ambos estilos y que suelen clasificarse como protogóticas.

Puede sorprender que en la cronología de los estilos artísticos el Románico preceda al Gótico, siendo así que gótico es todo lo «perteneciente o relativo a los godos». Para los renacentistas, todo el periodo comprendido entre la caída del Imperio Romano (476) y el resurgimiento del mundo clásico o «Renacimiento» -movimiento cultural y artístico sin fecha definida de comienzo pero difundido durante el siglo XV- se englobó bajo la genérica denominación de «gótico». Cuando se hablaba de las obras Gothorum, de los godos, se utilizada esta palabra en su despectivo sentido de bárbaros, de pueblos ajenos a la cultura greco-romana. De ese arte Gótico así entendido, con toda su amplitud temporal de casi diez siglos, se extrajo el Románico y todo lo que le antecedió, el Prerrománico, quedando restringida la denominación de gótico para el estilo posterior al románico y previo al Renacimiento.



(he aquí una catedral románica en España, Seu d'Urgell)


Estilos antecesores:

La nueva concepción imperial de Europa puesta en práctica por Carlomagno, quien se hizo coronar en el año 800 como emperador del resurgido Sacro Imperio de Occidente, llevó consigo en lo artístico un florecimiento generador de un estilo propio, el arte carolingio, de inspiración en el clasicismo romano y en el cristianismo, que persistió en la Europa central a lo largo del siglo IX. Extinguido el imperio carolingio tomó el relevo el otoniano, el «Sacro Imperio Romano Germánico» instaurado por Otón I el Grande. Aunque restringido territorialmente a Germania, este renovado imperio fue en muchos aspectos, entre ellos los artísticos, continuador del «renacimiento carolingio». El arte otoniano, activo durante la segunda mitad del siglo X, acabó solapándose con el románico a comienzos del siglo XI.


Ambas tendencias artísticas, la carolingia y la otoniana, pueden considerarse antecesoras del arte románico no sólo como precedentes en el tiempo sino como bases en las que se fundamenta este arte; puede atribuírseles con toda propiedad la denominación de arte «prerrománico». En efecto, en la arquitectura carolingia aparecen algunos de los rasgos que, tomados muchos de ellos de las construcciones romanas, pasarán a ser característicos del románico. Así, la planta basilical de tres naves, la columna, el pilar cruciforme, el transepto, la girola y las torres elevadas sobre la fachada occidental, disposición esta última tan típica del románico alemán. La arquitectura otoniana incorpora las anteriores soluciones carolingias a las que añade una cierta dosis de bizantinismo para avanzar en la senda prerrománica. También utiliza la planta basilical, rematada con frecuencia en cada uno de sus extremos -cabecera y pies- por sendos ábsides. Es característica de ella la alternancia de los pilares y las columnas en las alineaciones de soportes, así como la disposición de tribunas en el extremo occidental de las naves.


Características de la arquitectura:

Desde el punto de vista exclusivamente arquitectónico el románico fue un esfuerzo continuo en construir templos perdurables con la mayor grandeza posible pero evitando su posible destrucción. En este empeño la arquitectura románica siguió un proceso evolutivo continuo de perfeccionamiento y de resolución de problemas tectónicos en busca de la altura y la luz.


Para ello el material empleado debía ser piedra fundamentalmente, aunque no se renunció a otro materiales. Otra condición ideal era que el templo debía estar abovedado. Esto era por dos razones: la primera, por dar mayor relevancia simbólica al edificio y otra, más práctica, para evitar los incendios que los techos de madera sufrían con cierta frecuencia.


Estos deseos llevaron a los arquitectos románicos a construir sus iglesias con grandes muros macizos de piedra que pudieran soportar los enormes pesos de las bóvedas. Los vanos, aunque deseados por el simbolismo de la luz, fueron practicados de manera más escasa que en el gótico -vanos estrechos y saeteras- pues suponían frecuentemente menoscabo de la resistencia de los muros. Como consecuencia secundaria, el interior de los templos románicos se envuelven en una tamizada luz que invita al recogimiento.
El sistema de empujes y contrarrestos de las bóvedas -mediante columnas, pilares, contrafuertes, otras bóvedas, etc.- se convirtió en el principal problema ingenieril a resolver y que no siempre se hizo con acierto, como sabemos por innumerables derrumbamientos producidos en diferentes épocas.


 
 
Plantas




Las plantas de las iglesias fueron muy variadas y es imposible hacer una relación de todas ellas. Citaré las más importantes:



Plantas de salón o basilicales

Esta planta está relacionada con antiguos edificios públicos romanos y sobre todo, por las primeras iglesias paleocristianas y prerrománicas Se trata de iglesias longitudinales con 1, 3 ó 5 naves paralelas (espacio entre filas de arcadas) sin transepto y normalmente finalizadas en cabecera de ábsides semicirculares escalonados.



Plantas de cruz latina


A la disposición anterior se le añadía un brazo perpendicular saliente en planta (transepto) con lo que el resultado era de cruz latina. Ello simbolizaba la cruz de Cristo. Estas iglesias podían estar también rematadas en cabeceras con ábsides escalonados. Sin embargo, en iglesias de peregrinación y otros grandes templos las naves terminaban en una cabecera compleja formada por capilla mayor rodeada de una girola o deambulatorio de una o varias naves que la rodeaba y a la que se abrían capillas radiales.

(nombre de las flechas comenzando por la superior izquierda y en dirección de las agujas del reloj: torre, nave central, transepto, girola, absidiolo, crucero, pilares cruciformes, nave lateral)

Plantas circulares o poligonales



Las iglesias de plantas circulares o poligonales son menos frecuentes.
Normalmente son templos al servicio de comunidades de órdenes militares participantes en la Cruzadas, como los templarios o los caballeros del Santo Sepulcro, por parecerse al templo de Salomón y al del Santo Sepulcro de Jerusalén, respectivamente.







Planta de cruz griega


Otra planta ocasional es la de cruz griega, es decir, formada por dos naves iguales que se cruzan perpendicularmente en el centro. Podriamos encontrar un ejemplo en el municipio de Cellere, en la provincia de Viterbo.



Bóveda:




La bóveda es una obra de fábrica curvada que sirve para cubrir el espacio comprendido entre dos muros o entre varios pilares.

En el periodo del románico pleno la bóveda más empleada para cubrir la nave principal del templo es la de medio cañón (bóveda de directriz continua semicircular) con arcos transversales de refuerzo o fajones, cabalgando sobre las arquerías inferiores. Esas enormes bóvedas ejercían una fuerza no sólo vertical sino transversal que tenía que ser contrarrestada con otras naves laterales o la presencia en el exterior de los muros de poderosos y macizos contrafuertes.
Aunque la bóveda de medio cañón longitudinal fue -como decimos- la más ampliamente usada para la nave principal, no se dejaron de inventar, durante el período románico, nuevas e ingeniosas formas de cubrición.







Por otro lado, en las naves laterales de los edificios del románico pleno se emplea principalmente la llamada bóveda de arista, construida sobre un espacio cuadrado y formada por el cruce de dos bóvedas de cañón de igual anchura.





Esta bóveda, cuando se genera por el cruce de arcos apuntados y se refuerza con nervaduras da lugar a la bóveda de crucería.


Para abovedar el crucero, espacio cuadrado de intersección de nave y transepto, se emplea la cúpula, o bóveda con forma de media esfera u otra forma aproximada. Para pasar del cuadrado del crucero al círculo de la base de la cúpula semiesférica se emplearon las pechinas (soportes en forma de triángulo curvilíneo). También se usaron las trompas (soportes de forma cónica) que convertían el cuadrado en octógono como transición al círculo.

En los ábsides de planta semicircular se usó de manera invariable la bóveda de horno o de cuarto de esfera que se engarzaba a la de medio cañón correspondiente al tramo presbiterial.

La gran utilidad de estas bóvedas es que los empujes que generan sobre las estructuras inferiores son más verticales y localizadas lo que permite un mejor contrarresto.
A lo largo del siglo XII se suceden iglesias con planta y soportes plenamente románicos (el habitual pilar cruciforme con cuatro semicolumnas en sus caras) que sin embargo tienen abovedamiento de crucería. Ello obligó en algunos casos a improvisar ménsulas para las nervaduras de la bóveda.

Estas construcciones de la arquitectura románica madura nunca han de considerarse góticas sólo por el abovedamiento. El gótico es un concepto arquitectónico y estético diferente. Los soportes góticos se hacen más complejos -con multitud de columnillas adosadas unas a otras o al pilar- para recibir los numerosos nervios de la bóveda de crucería y este avance se emplea para "desmaterializar el muro" y convertirlo en un mundo de cristal.















(boveda de cañón)
                     (boveda de arista)

(bóveda de crucería: aunque ésta pertenece más al gótico que al románico y podría situarse más bien en la transición del uno al otro)
















El muro románico:



En los muros es donde comienzan y acaban las fuerzas mecánicas del edificio. Resultan sólidos, rotundos y compactos, donde las tensiones que están por encima de él se reflejarán en forma de gruesos contrafuertes que resistan las presiones de las bóvedas, evitando la fractura del mismo y la ruina de la iglesia.
Con un espesor que oscila entre sesenta centímetros y un metro estaban constituidos por dos paramentos de piedra acogiendo mortero en medio para reforzar su dureza. De sillares generalmente bien escuadrados en el Segundo Arte Románico, no lo había sido en la etapa anterior en la que la piedra mediana o sillarejo se había adueñado del paramento.
En ese primer momento del románico el muro apenas ofrecía decoración, como no fueran los arquillos ciegos y las bandas lombardas, careciendo casi totalmente de vanos.

No sería así en el Segundo Arte Románico, donde la realidad del momento ofrece gran cantidad de huecos que iluminan la nave. Serán esas ventanas uno de los efectos plásticos más sobresalientes del paramento, pues son capaces de dinamizar convenientemente lo que sólo era una estructura mecánica funcional. Proporcionan ahora atractivo visual a la vez que introducen luz al interior. Por otra parte, es capaz de recibir la escultura monumental que habitará los capiteles, además de resultar atractiva la traza de sus arcos con diferente molduración.




(podemos intuír el grosor del muro a partir de este arco de medio punto)




Contrafuertes:


Los soportes característicos de un edificio románico son el pilar compuesto y el estribo o contrafuerte adherido exteriormente al muro. Los contrafuertes tienen por objeto reforzar los muros y servir a la vez de estribo o contrarresto a los arcos y bóvedas (servicio que también prestan los pilares compuestos): son visibles al exterior, lisos y de forma prismática. Pero cuando se adhieren a los ábsides aparecen frecuentemente a modo de columnas que sostienen el alero.


Los contrafuertes exteriores eran la lógica del contrarresto a las presiones diagonales que se ejercía sobre el muro, porque el impacto de la bóveda nunca se concentra exactamente sobre el plano vertical, sino sobre el horizontal y diagonal, en cierta curva. Eran esos contrarrestos de más o menos espesor, piramidales, doblados, etc., según el conocimiento y las necesidades de la obra. Pero no eran el único método de contrapeso, porque las naves laterales con sus bóvedas de arista, un cuarto de esfera o de cañón, colaboraban también en la recogida de las tensiones de la bóveda central.



Arco de medio punto:



Se denomina arco de medio punto al arco que, apoyado sobre sus dos puntos extremos toma la forma de media circunferencia; resultando así su centro a la misma altura y en el centro de la línea imaginaria horizontal que une sus puntos extremos. Inicialmente este tipo de arco se construía a partir de pequeños elementos adosados entre sí, denominados dovelas, generalmente realizados en piedra, ladrillo o adobe.

Este tipo de arco es característico de la arquitectura romana, que lo difundió a lo largo de los distintos países por donde pasó en su expansión territorial y cultural. De muy fácil ejecución y apto para cubrir o salvar distancias considerables (en huecos de fachadas, puentes, etc), de él se deriva su aplicación a otros estilos arquitectónicos posteriores tales como el románico, el renacimiento, el barroco o el neoclásico, fundamentalmente.

El arco de medio punto aparece como el elemento base para el desarrollo de la arquitectura abovedada y para la aplicación del elemento fundamental de ésta, la bóveda de cañón, que resulta formada por el desplazamiento de este arco a lo largo de un eje longitudinal.
Existen distintas variantes del arco de medio punto, entre los cuales los más directos son:

El arco peraltado, que es el arco semicircular cuyo centro se encuentra en una línea por encima de los puntos de apoyo, quedando entre éstos y los arranques del arco pequeños tramos rectos verticales. Resulta mucho más esbelto que el anterior, ya que muestra la semicircunferencia completa a veces muy por encima de los puntos de apoyo.
Y por el contrario, el arco rebajado, que es un trozo de arco también de forma semicircular pero que aparece como “aplastada”, resultado de tener su centro en una línea horizontal imaginaria por debajo de los puntos donde se apoya; motivo por el cual el arco es menor que una semicircunferencia y arranca con ángulo agudo.

 
 Se usará el arco de medio punto para adintelar ventanas, para conformar las puertas de entrada al templo, para adornar esas puertas, formando arquivoltas, que serán esculpidas, y para mejor distribuir el peso del tejado sobre los muros. A esos arcos los llamaremos arcos formeros cuando los usemos para separar los espacios en la parte rectangular, o arcos fajones si los usamos para reforzar la sustentación de la bóveda unidos a la misma. Y cuando se usen para unir o separar, según se mire, la parte rectangular de la parte divina, entonces se llamará arco triunfal.



Los arcos de medio punto del Arte Románico en España tienen una característica, se dibujan de un solo trazo a partir de un único centro. Son los arcos usados por lo cluniacense al construir el Románico pleno y fueron sustituidos por el arco apuntado en el Románico cisterciensse. El arco apuntado del Arte Románico en España se dibuja a partir de dos centros y lo forman dos segmentos de arco de diferentes circunferencias. Cuando se usa un arco apuntado las cargas se distribuyen mejor y el arco es más resistente, lo que, por otra parte, permite mayores elevaciones. Cuando no se usa el arco apuntado en el Arte Románico en España y no existen otros sistemas de distribución de las cargas como se añadieron en el gótico, el peso de la parte alta puede requerir que los muros en que se apoya se refuerce con contrafuertes.


Edificios románicos en Italia:


Aquí os dejo algunos edicifios románicos escogidos al azar entre todas las provincias italianas.




(Catedral de San Doninno, Fidenze)

(duomo Pisa)


(Claustro de los canónigos, Verona)
(Doumo de Santa Maria Assunta, Parma)


(Fachada del duomo de Ferrara)
(Duomo de San Giminiano, Modena)
(Santa Annunziata dei Catalani, Messina, s.XII)




La escultura románica. Características:


El Arte Románico consiguió una de sus más altas cotas plásticas en la calidad de su escultura, que se incorporó de forma eficiente y con soberbia maleabilidad a la arquitectura como gran apartado identificador.

Esa producción escultórica se desarrolla entre los toscos relieves del Primer Arte Románico en los tímpanos de Fonts y Sureda, y las importantes fachadas del segundo Arte Románico de Carrión, Ripoll, Leyre, Sangüesa, Estella y Soria, o se encuentra de forma abundante en los claustros de Silos, San Juan de la Peña, San Pedro de la Rúa, Pamplona o Soria, sublimándose en el Pórtico de la Gloria con la llegada del maestro Mateo a finales del siglo XII, ya muy presente el Tercer Arte Románico, tanto en arquitectura como en escultura.

Respondía su instalación a varios factores. La causa primordial era la evangelización de los fieles que disfrutaban de su visión. Era la enseñanza de las cosas de la fe por otros medios. El necesario adoctrinamiento que se instalaba en los lugares más apropiados del monumento: en las puertas, en los dinteles, en los capiteles que observaban quienes oían y veían la misa dominical. En cualquier lugar que fuera necesario para complementar la homilética de los clérigos, que de ese modo veían cumplidos sus deseos de integrar todo el edificio en función sacra. Aunque también poseía función ornamental.
 
 
Las principales labores de escultura románica se admiran hoy en los relieves de muy variados capiteles y en las magníficas portadas y elegantes cornisas de muchos edificios de la época, en cuyos frontis se representan escenas bíblicas y figuras alegóricas (entre ellas, los llamados bestiarios y las personificaciones de los signos del zodiaco, etc.) a una con imágenes de Santos en gran relieve. Además, se ejercitó la escultura románica en la talla de curiosos dípticos de marfil, de graves crucifijos (de marfil y de bronce) y de estatuas de la Virgen María (en piedra y en madera, ya sola ya chapeada en bronce) que se conservan en sus santuarios o en los Museos y, en fin, se manifestó ingeniosa dicha escultura en la decoración de arquetas o cofrecillos para guardar reliquias y joyas, de ricas tapas para libros litúrgicos, de fontales o antipéndium para los altares, de pilas y sepulcros de piedra con relieves, etc. Desde la invasión de los bárbaros quedó olvidado casi por completo en Occidente el cultivo de la glíptica en lo que se refiere a piedras finas pero se utilizaron las gemas anteriormente labradas por griegos y romanos aplicándolas sin estudio a objetos preciosos y de adorno especialmente, sortijas. Hubo, sin embargo, algunos entalles con inscripciones o con alguna figura tosca, como la esmeralda del Tesoro de Guarrazar, y gran empleo de piedras finas en forma de cabujón para objetos de orfebrería.








Pintura románica: antecedentes y características:




El origen de la pintura románica se remonta a la pintura y mosaicos bizantinos, se basa en ellos de forma que se puede establecer un patrón de similaridad. A su vez modificada por el prerrománico característico de cada localidad que tuvo una influencia diferente en cada lugar dotándolo de rasgos característicos dependiendo de la situación geográfica.
El Arte Románico no desaprovechó la ocasión de utilizar los lienzos interiores de los muros de las iglesias para aumentar la decoración y la enseñanza bíblica. Lo hizo sirviéndose del tercer arte monumental: la pintura.

El color fue una de las características de las iglesias románicas. Condiciona al marco de un modo compositivo e iconográfico como complemento del simbolismo arquitectónico y escultórico, que ya inundaba los interiores de los edificios. Se instalan principalmente en los ábsides, y de forma secundaria en las paredes de las naves, que cubrían parcial o totalmente.

La técnica empleada para su fijación era la del fresco. Una técnica difícil que daba muchos problemas por la necesaria rapidez de su factura que provocaba deficiencias con el paso del tiempo. Esto era debido a la poca durabilidad proporcionada por la pobreza del material. Consistía en una mano de cal y sobre ella los colores básicos disueltos en agua. Permitía esa forma de actuar corregir lo equivocado o mal resuelto al poder repintar de nuevo, pero con un resultado de poca solidez al instalar colores acuosos en diferentes capas que con el tiempo eran muy proclives al descascarillamiento.

La realización sobre el muro era muy simple. Sobre una capa alisada se dibujaban con un punzón las líneas de las figuras que se deseaban realizar. Para el contorno se preferían los colores negros y ocres que aislaban convenientemente a las imágenes de los que después se les aplicarían en el interior. Después se procedía al relleno de las figuras con los colores elegidos con una policromía base de ocres, amarillos, rojos, azules y blancos. La paleta de colores no iba mucho más allá por la limitación de las posibilidades de las mezclas y la dificultad de conseguir más gamas, a la vez que por la efectividad del resultado con la composición aportada.
El estilo era lineal, esquemático y hierático, en el que todavía no había entrado el naturalismo que lucía la escultura de finales del Segundo Arte Románico, pero compartía con ella el alto carácter evangelizador de sus realizaciones, sin mezclar en su simbolismo los caracteres de lo monstruoso y lo animal, que exhibía la escultura.

Las claves generales de los temas eran universales y convencionales, principalmente teofanías mayestáticas (apariciones de Diós) presididas por la Maiestas Domini y acompañada por el Tetramorfos. A su lado floreció con prontitud la compañía de la Virgen María, sola o presidiendo apostolados al lado de ángeles. Estas eran las representaciones preferidas en los ábsides. En los muros aparecían toda suerte de escenas bíblicas en semejantes funciones catequéticas a la escultura del templo, ya fuera exterior o interior, pero no temas de la cultura popular o etnográfica expuestos en algunas fachadas y capiteles.

También se daban técnicas como el temple (En la pintura sobre tabla de los frontales de los altares, antecedentes de los retablos posteriores) y las miniaturas (Siguen una amplia tradición cristiana en la iluminación de códices y libros)

Síntesis:

Las características técnicas y estilísticas eran el desnaturalismo, porque las pinturas eran abstractas y simbólicas y prevalecía la importancia las expresiones frente a la belleza de las formas, y destacaban otros arcaísmos, como la frontalidad, el hieratismo, las desproporciones, el canon alargado y la estilización, etc...
El contorno del dibujo se hacía de trazo negro grueso, como marco del color, mediante trazos rápidos y seguros. El color era plano, puro, sin mezclas, a lo sumo dos o tres tonalidades, de gama reducida. La luz no creaba volúmenes, es una pintura plana. Pintura bidimensional, sin paisaje ni perspectiva con fondos uniformes, de un solo color o formando bandas paralelas de diferentes colores. Y se mostraban figuras yuxtapuestas y frontales rellenando el plano.

(fotos sacadas en su mayoría de San Isidoro, León)